
Se llama
mercenario a aquel que trabaja exclusivamente por dinero; también se denominaba de esa manera a los soldados o tropas que combatían por dinero. Este mote fue el que eligieron muchos de los plateistas en la Bombonera para referirse a
Carlos Ischia, el (ex?) técnico de Boca. Muchos coincidirán con dichas palabras, aunque otros tantos, más pensantes por cierto, defenestren semejante acusación..
Los que tildaron de
mercenario al DT seguramente no sabrían bien el significado de la palabra, o sí estaban al tanto, pero la usaron igual. Quizás nunca se detuvieron a pensar cuanta cantidad de dinero gana el otro
Carlos, a
Bianchi me refiero. Es una cifra inimaginable, loca, abultada, teniendo en cuenta el momento económico mundial y, obviamente, Boca no esta exento de dicho déficit. Pero como es el ídolo, el que logró y llevó a lo más alto del mundo al club, es incuestionable, y no esta mal. Aunque acusar de mercenario al técnico que, no hace seis meses, salió campeón nacional, es tan errado como injusto.
Obtuvo el campeonato sin muchos de sus titulares; no contó con la cuota goleadora de Palermo; hizo brillar a Gaitán, Viatri, Noir, Roncaglia, Forlin, Chavez; se la jugó por el arquero Garcia en medio del conflicto con Caranta; no tuvo disponible a Palacio, pero encontró en Mouche un jugador muy interesante y con condiciones. Algunas de las cosas que hizo Ischia en su período en el club. Y cabe destacar que la Copa Libertadores de 2008 no la consiguió, o vaya uno a saber que pudo haber pasado, por un error de Migliore que enmudeció a la Bombonera y acortó las chances de pasar a la final. Demasiadas acciones positivas, para tan poco reconocimiento de los plateistas, o de quien lo denominó así. Aunque estas actitudes ya no sorprenden en Argentina…
El exitismo achica los plazos y condiciona todo pensamiento con vista futura. Por consecuencia, los técnicos hacen trabajos golondrinas en sus respectivos equipos. A pesar que existen excepciones…