
La liga qatari de fútbol, no es conocida por su categoría deportiva ni mucho menos. Más bien es famosa, en los últimos tiempos, por la llegada de ex gloriosos jugadores que transitan el final de su carrera. En su mayoría, llegan a esta parte del planeta, para asegurase, aun mas, su futuro económico. Los clubes suelen pagar grandes sumas de dinero. Los montos, créame, para un player (no tan, tan conocido) de medio pelo, incluyen muchos, pero muchos ceros. Que suerte tienen algunos…
Día nublado, el sol aparecía cada largos periodos de tiempo, y la cancha repleta de gente. Había más de la permitida. Podríamos decir que disfrutaba de un “lleno total” (es un lugar común, pero por la cantidad de simpatizantes es acorde utilizarlo, creo). Y eso que los equipos en cuestión, Emir Baraja Valija FC y Al Garrafa (muchos creían que era en honor al memorable “garrafa” Sánchez), todavía no se hacían presentes en el campo. Sin dudas, todo estaba dado para que se diera una gran fiesta futbolera. Quizás igual o mejor a cualquier evento de misma índole, pero en donde el fútbol no es el deporte mas popular.
El partido había modificado su habitual horario de las 20 Hs. Algo realmente rarísimo porque, por razones puramente religiosas, ese ítem del fútbol en Qatar se respetaba a RAJA TABLA. Posiblemente por cuestiones económicas expuestas por la TV, que de a poco decía presente en este deporte semi profesional en Qatar, algunos habían aceptado dicho cambio. Nunca se supo la verdad, pero verdaderamente fue un grave error. Muy grave podríamos decir.
Aparte de la disputa entre uno y otro club, también gozaba de un suceso trascendental que marcaría un antes, y un después. Rudesindo Unanue, delantero de Al Garrafa, argentino el, era el máximo artillero local, y tan solo le faltaban dos goles para lograr convertirse en el goleador del año, a nivel mundial. Si, leyó bien, MUNDIAL… Por eso debía dejar todo, ya que no seria tarea sencilla superar la defensa de Emir Baraja Valija que, por cierto, tenía recibidos muy pocos goles en su vaya.
Rude, como lo llamaban sus compañeros, era el único jugador que hablaba español en su plantel. A pesar de tener poca, casi nula comunicación le diría, no eran buenos jugadores tampoco. Es por esto que, se destacaba como nadie en el país. Y aun mas entre los suyos. Su equipo luchaba el campeonato y tenia al pichichi. Perdón quiero corregirme. Su equipo dije? No, no es así. Lo correcto seria decir Rude y 10 más…
En cambio, sus adversarios, eran lo opuesto. Buenos jugadores, algunos de renombre como Chucho Lancuba (ex numero 5 de Peñarol de Uruguay), Martillo Borao (defensor que jugó en San Telmo y luego pasó al Mallorca español) y Molo Granados (salió de la cantera del Barcelona, pero su carrera la hizo en el Getafe) que conformaban un destacado equipo. Pero carecían de algo indispensable. No poseían un referente en el área rival, lugar donde se definen los partidos. Un goleador neto es lo que les faltaba. Uno como Rude, pero que en este caso se encontraba en la vereda del frente. El dinero para traer uno estaba. Aunque nadie entiende porque el Jeque no contrato un delantero de peso. Una de las respuestas puede ser que el titular en el puesto era su hijo menor. Y, si se tiene en cuenta que el logro deportivo no es lo más importante para estas personas poderosas, no seria ilógico imaginarlo. Otras de las versiones cuentan que había posado la mirada en Josué, estrella del San Pablo, y que no se concretó el pase por un inconveniente inesperado. El día pactado para cerrar el fichaje coincidía con el cierre del libro de pases en Qatar. Los brasileños fueron citados a un impecable hotel de Doha. Pero Abhu Rido nunca llegó a destino, para descontento de los que estaban ilusionados con ganar una inmensa suma de plata en tan solo seis meses. Pero llegó el secretario y les dió una explicación y mala noticia: “A mi jefe el Jeque lo aqueja la jaqueca” y no podrá venir. Mudos y sin consuelo quedaron ellos. Sepan disculpar, y gracias, exclamo el secretario. Y se marcho…

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